20Sep
2018
Escrito a las 7:56 am

Artículo publicado en La Nueva España el 20 de septiembre de 2018

La campaña norteamericana de 1968 fue, seguramente, una de las más tensas de su historia electoral. Y es que la guerra de Vietnam, la lucha por los derechos civiles, la emancipación de la mujer, la contracultura… se agitaron con fuerza durante aquel año en un cóctel que amenazó con incendiar el país. En este ambiente de crispación, Vicki Lynne Cole, una chica de trece años de Ohio, supo resumir en tres palabras el sentimiento de todo el país: “bring us together”, que podríamos traducir por “reunidnos”, “juntadnos”, “unidnos”. Los avezados asesores del candidato Richard Nixon no tardaron en convertir esa petición en el lema que le catapultó a la Casa Blanca. Sabido es que Nixon no honró ese (ni otros) compromisos electorales. Pero esa es ya otra historia.

Sin llegar a situaciones extremas como la de la década prodigiosa estadounidense, el conflicto, la lucha entre distintos grupos e intereses, es inherente a cualquier sociedad. Una confrontación que, con mayor o menor fortuna, los políticos debemos (al menos en teoría) ayudar a reconducir a cauces racionales que permitan una solución, si bien no siempre justa, al menos aceptable. Por ello, actos como el organizado el pasado martes en Gijón por la Plataforma Atlántico Noroeste reivindicando una conexión con Europa vital para Asturias, suponen una vivificante rara avis en que, más allá del conflicto, toda una sociedad se conjura tras un proyecto. No deja de ser revelador que las grandes cabeceras asturianas hayan coincidido al ilustrar el evento con una nutrida foto de familia.

Una iniciativa la de la Plataforma que surge de la sociedad civil, y que ha tenido la inteligencia de ir escalando sus apoyos hasta encontrar un eco en un tejido cameral y empresarial asturiano que, a la vista de lo ocurrido en Gijón, solo cabe calificar de unánime. En especial, merece destacarse la figura del asesor técnico y alma mater de la iniciativa, Vicente Luque, que, gracias posiblemente a su experiencia como antiguo funcionario europeo, ha tenido la habilidad de hilar una iniciativa realista y la inteligencia de rehuir cualquier tipo de protagonismo.

La pelota ahora está en el tejado de la política. En lo que a mí respecta, tal y como he venido haciendo a lo largo de esta legislatura, seguiré luchando desde el Parlamento Europeo porque esta conexión pueda ser pronto una realidad. Y porque, tal y como indicaba Vicente, reforcemos esta unión con la reapertura de la autopista del mar Gijón- Nantes que nos proporcionaría la multimodalidad que nuestras comunicaciones necesitan.

Más causas comunes, por favor. Más fotos de familia. Bring us together.

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