13 Jun 40 años de España en la UE – Europa Press
Europa Press- Este 12 de junio se cumplen 40 años de la firma del Tratado de Adhesión de España a la Unión Europea, y con motivo de esta efeméride, el eurodiputados asturiano Jonás Fernández (PSOE) ha coincidido en destacar la importancia de la UE para la transformación y modernización de Asturias.
La identidad europea de los asturianos está presente desde incluso antes de la firma misma del tratado de adhesión en 1985. Fue un socialista asturiano, Francisco Morán, el artífice de nuestra entrada en la entonces Comunidad Económica Europea. Morán diseñó el proceso que, sin remisión, nos vinculaba al proceso democrático. 40 años después de la obra que culminó como ministro de Asuntos Exteriores de nuestro país es justo volver a recordar su enorme contribución a nuestro país.
Porque, con esa firma, que simbolizaba el convencimiento y el deseo de un país por prosperar en paz y democracia, se abrió la etapa de progreso ininterrumpido más importante de nuestra historia. La modernización de nuestras instituciones, nuestra economía y nuestra sociedad han sido coherentes con nuestra pertenencia a la Unión Europea.
Quizá se por ello que nos hemos acostumbrado a percibir y explicar la Unión como un mero bróker económico. Un agente que establece prioridades de común acuerdo con los Estados, diseña programas y los nutre con financiación. Estoy seguro de que muchos asturianos coincidirán en esa familiaridad que se despierta cuando, al pasar por una zona de obras, ya sea una nueva infraestructura o equipamiento urbano, se lee el cartel: “Financiado con Fondos Europeos”.
Sin duda, ese desempeño económico es una de las grandes fortalezas de este esfuerzo común que es Europa. En ese sentido, los asturianos conocemos bien las ventajas de nuestra identidad europea pues, no en vano, el eco de los diferentes fondos europeos que han apoyado nuestras transformaciones económicas es conocido por cada generación. Todos esos fondos, desde aquellos integrados en la Política Agraria Común -que suponen el 40% del presupuesto de la Unión-, a los Feder, LIFE, Next Generation o el de Transición Justa, han tenido y tienen un objetivo en común: garantizar la igualdad de oportunidades de los europeos donde quiera que vivan y lograr una mayor cohesión social.
La financiación parcial de las ‘escuelines’ gratuitas de 0 a 3 años en nuestra región; el proyecto Asturias H2 Valley para la producción de hidrógeno verde con energía renovable, en Aboño: los institutos públicos de La Florida y la Corredoria en Oviedo, o el de Nuevo Roces en Gijón; el centro de salud de Colloto y de Turón; la renovación del hospital de Cabueñes; la renovación de las depuradoras de Navia-Coaña, de El Franco y del sistema de agua regenerada de Asturias; el saneamiento integral de la Ría del Eo; el despliegue de banda ancha en Asturias. Estos son sólo algunos de los proyectos que, a día de hoy, se han desarrollado o continúan haciéndolo con el apoyo europeo.
Estas actuaciones son las últimas de una larga lista cuyo desarrollo exitoso ha sido clave para enterrar uno de los grandes agravios que los asturianos hemos sentido como propios durante décadas: el aislacionismo. Hoy por hoy, nuestra región cuenta con infraestructuras renovadas tanto por mar, como por aire, ferrocarril y carretera, renovaciones que han sido realizada gracias a nuestra participación en Europa y que, además de las obvias repercusiones económicas, han contribuido a desterrar ciertas percepciones sobre nosotros mismos.
Junto a ello, ser partícipes de Europa nos ha proporcionado nuevas oportunidades. El ámbito de la ciencia y la investigación y su papel en la transformación económica de nuestra región bien lo atestiguan. Asturias ha sido una de las regiones más activas participando en el programa de financiación Horizonte Europea, fomentando la colaboración público-privada a través de instituciones como la Universidad de Oviedo o la Fundación para el Fomento en Asturias de la Investigación Científica y la Tecnología, con empresas privadas, y generando en conjunto una nueva realidad para la economía asturiana. Ese respaldo europeo se ha traducido en 1.000 nuevos empleos en el sector durante el último año, y en casi 80 proyectos de investigación en marcha donde instituciones y compañías son las protagonistas.
Más allá de los fondos, para una región exportadora como Asturias, la Unión Europea es medio y fin en sí misma. Apoyada en su carácter industrial, Asturias exporta cada año productos y servicios por valor cercano a los 6.000 millones de euros, cuyo destino predominante es el mercado común, especialmente Francia, Italia, Portugal y Alemania, además del Reino Unido. Esa apertura comercial supone un incremento de riqueza tangible para empresas y trabajadores asturianos, ayuda a paliar hipotéticas restricciones en el mercado interior y ofrece nuevas oportunidades con las que seguir construyendo nuestra región.
Y aun con todo, sin restar un ápice de relevancia a este rol de la Unión creo, sin embargo, que la mayor contribución de la UE a los asturianos hay que encontrarla fruto de otra lectura: la del significado profundo de esas herramientas económicas.
Porque el valor esencial de fondos, programas y, también, del mercado único, el gran activo público de la Unión, reside en la expresión del acuerdo político que representan. Un acuerdo resumido en el lema ‘Unidos en la diversidad’ que es inédito en el mundo y cuya vigencia permanece, pese a las dificultades.
Es fundamental recordar la existencia de ese compromiso en la medida en que ha sido la voluntad política y social las que han hecho posible la Unión Europea y, del mismo modo, pueden ser estas las que animadas por discursos nacionalistas y visiones divisivas de la sociedad arruinen su espíritu y su funcionamiento. Ante ello debemos rebelarnos.
En economía existe el concepto de ‘coste de oportunidad’ para valorar el beneficio que deja de obtenerse al tomar una alternativa en vez de otra. ¿Qué valor le otorgamos a la estabilidad política, la cooperación internacional, la cohesión económica de la que hemos disfrutado, pese a los altibajos, durante 40 años? ¿Y a su alternativa?
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