Debate sobre el estado de la Unión: un breve análisis

15 septiembre 2022
La nueva España 

Apenas un par de días después de que, en el marco del Debate de Orientación Política, el presidente Adrián Barbón planteara una potente batería de propuestas para lograr consensos en torno a los grandes retos que afronta Asturias, la sede el Parlamento Europeo en Estrasburgo acogía ayer el Debate sobre el Estado de la Unión. Una cita anual clave en la que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, analiza ante los eurodiputados la situación política, económica y social de la UE. Con la guerra en Ucrania y sus consecuencias en Europa como telón de fondo y la primera dama del país, Olena Zelenska, como invitada de honor, von der Leyen reivindicó en su tercer discurso sobre el estado de la Unión la solidaridad, la resistencia y la unidad de los europeos, incluidos los ucranianos, para hacer frente a las crisis que asolan al continente.

Si bien pasó de puntillas sobre la mayoría de los asuntos que abordó en su intervención, la presidenta del Ejecutivo comunitario hizo importantes anuncios en relación con la reforma en profundidad del mercado energético que acometerá para atajar la escalada de los precios. Tal y como venimos demandando los socialdemócratas europeos desde hace ya muchos meses, se gravarán los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas con el fin de respaldar a los hogares más vulnerables y se revisará el funcionamiento general del mercado eléctrico.

La empatía y la adopción de medidas sociales para respaldar a quienes sufren en la UE las consecuencias de la guerra de Putin resultan fundamentales para que la ciudadanía de la Unión mantenga su necesaria solidaridad con el pueblo ucraniano. Así lo subrayó, en nombre del Grupo de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, mi colega Iratxe García, que defendió además la necesidad impulsar la transición ecológica y reformar la fiscalidad y el modelo de gobernanza económica de la Unión. Sobre este tema, von der Leyen anunció que será en octubre cuando vea la luz la esperada propuesta legislativa de reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea -las reglas fiscales comunitarias-. Las nuevas normas, ha adelantado, ofrecerán a los Estados miembros una mayor flexibilidad en la senda de reducción de la deuda. Bien. Otra demanda socialdemócrata de largo recorrido que, parece, la Comisión ha hecho suya. Veremos los detalles de esta propuesta, cuya tramitación legal seguiré de cerca desde la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara.

En su discurso, von der Leyen abrió también la puerta a emprender una reforma de los Tratados. Un anuncio novedoso, que no aterrizó en propuestas concretas más allá de blindar la solidaridad intergeneracional entre europeos en las normas fundamentales comunitarias, algo importante pero que requiere mayor concreción. Obedece en cualquier caso esta iniciativa de reforma a los resultados de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, proceso inédito de diálogo entre ciudadanía e instituciones públicas que culminó el pasado mes de mayo con una ambiciosa batería de demandas que requiere la modificación y actualización de los Tratados vigentes, aprobados en Lisboa en el año 2007.

Aunque hubo grandes temas ausentes en la intervención de la conservadora alemana, como la lacra de la violencia machista o el reto demográfico, no faltaron importantes promesas para el impulso de una estrategia europea de salud mental o una ley europea de materias primas, ni menciones a la política migratoria común -gran asignatura pendiente en nuestra Unión- o a la defensa al Estado de derecho. En este punto, von der Leyen se comprometió a salvaguardar la independencia judicial en la Unión mediante la activación del mecanismo de condicionalidad democrática de los fondos de recuperación Next Generation EU.

La de von der Leyen a propósito del mecanismo de condicionalidad democrática fue una alusión velada, explicitada después por Iratxe García, a la Hungría de Viktor Orbán, cuya deriva autocrática no conoce límite alguno. La presidenta García remató su intervención con una reflexión sobre la fragilidad de la democracia en la actualidad y una severa advertencia al Partido Popular Europeo (PPE), instalado en la normalización de la extrema derecha en Estados miembros como España, Suecia y, uno de los casos más sangrantes, Italia. El país transalpino celebra el próximo 25 de septiembre unos comicios clave, a los que el partido Forza Italia, integrante del PPE, concurre en coalición con los ultraderechistas Fratelli d’Italia y Lega. Es por tanto momento de que el PPE lleve a cabo una reflexión profunda, recordando el espíritu de los fundadores demócrata-cristianos de la UE, que consideraron avanzar en la integración comunitaria el mejor antídoto a los nacionalismos excluyentes que abanderan ahora fuerzas políticas como Fratelli d’Italia y Lega. Hay demasiado en juego, y todos los demócratas europeos debemos estar a la altura.

El de la presidenta de la Comisión fue, en síntesis, un discurso con grandes palabras sobre el conflicto en Ucrania y prometedores anuncios, pero poca profundidad a la hora de detallar estas iniciativas. Confiemos, no obstante, en que los anuncios en materia energética y económica cristalicen en propuestas legislativas a la altura de las circunstancias. Seguiremos informando.