El embrollo de la nueva Comisión y el Brexit

24 octubre 2019
La nueva España 

El proceso para la constitución de la nueva Comisión se estanca, y ya no tomará el relevo del gabinete de Juncker el próximo 1 de noviembre sino, al menos, un mes después. La candidata francesa Sylvie Goulard no logró pasar el escrutinio de la cámara, y el PP y especialmente su líder Manfred Weber le devuelve la bofetada a Macron, tras su veto para encabezar la Comisión, en las carnes de su candidata a esta institución. Ahora, la presidenta, Ursula von der Leyen, negocia con Francia, Hungría y Rumanía el nombre de los nuevos candidatos.

El principal problema se encuentra en el candidato rumano por motivos de equilibrios de género y otras cuestiones políticas de fondo. El ejecutivo rumano propuso como segunda opción al actual eurodiputado Dan Nica, después de que su candidata inicial no pasará el control parlamentario. Sin embargo, Ursula von der Leyen está exigiendo un nombre femenino para mantener la paridad de la Comisión. Rumanía, por su parte, expone que su persona en la Comisión Juncker era una mujer, que en un primer momento ya propuso una candidata femenina y no entiende una obligatoriedad de género, toda vez que Hungría ha pactado el nombre de Olivér Várhelyi, actual embajador de este país en la Representación Permanente ante la Unión Europea.

Más allá de estas disputas, la situación con Rumanía ha empeorada notablemente en los últimos días tras la caída del gobierno en una moción de censura. El Jefe del Estado rumano ha encargado conformar ejecutivo y buscar una investidura en su parlamento nacional al líder de la oposición, quien afronta serias dificultades en tal misión. Además, en estos momentos no se pueden convocar elecciones legislativas anticipadas fácilmente por diversos preceptos constitucionales. Por lo tanto, Rumanía tiene un candidato propuesto por el ejecutivo anterior, que Ursula von der Leyen ha recibido con escepticismo, el país no tiene gobierno para renegociar otro nombre y el Presidente de la República no tiene competencias en este asunto. Nadie sabe en estos momentos cómo encarrilar este asunto.

Donde sí parece que hay avances es en la búsqueda de un nuevo candidato francés. En estos momentos, no hay confirmación oficial, pero todo apunta a que Thierry Breton, actualmente en el sector privado y previamente ministro de hacienda, pudiera ser el candidato, aunque aún persisten otros nombres sobre la mesa. En ese caso, las posibilidades de disponer de una Comisión paritaria se verán muy reducidas.

Por lo demás, estos últimos días han estado marcados por el vodevil del Brexit. Westminster ha tomado en consideración el último acuerdo de divorcio entre la UE y el Reino Unido, aunque ha rechazado su tramitación de urgencia. Esto significa que será imposible que el legislativo británico apruebe el acuerdo antes del final de mes, que también necesita del voto del Parlamento Europeo.

Así pues, la Unión otorgará un nuevo aplazamiento, probablemente hasta el 31 de enero, tal y como solicitó el ejecutivo británico dando continuidad a una moción aprobada en Westminster. En todo caso, la tramitación ordinaria de la salida da la oportunidad de introducir enmiendas adicionales, tal como la permanencia del Reino Unido en la unión aduanera tras el periodo de transición o la celebración de un referéndum de ratificación del acuerdo.

Las incertidumbres sobre el resultado final del acuerdo de salida en su paso por Westminster persisten y Boris Johnson ha anunciado la suspensión temporal de ese trámite. Estamos, pues, a la espera de unas nuevas elecciones que pudieran otorgar a Boris Johnson de una mayoría clara para facilitar una salida bajo sus parámetros, o bien pendientes del reinicio de la tramitación parlamentaria del actual acuerdo sin la capacidad de adelantar un posible resultado.

Aquí concluyen las novedades de esta última quincena, esperando retomar la orientación más política de esta columna, reconvertida últimamente en un testigo de la actualidad europea. Confío, en cualquier caso, en el servicio público de estos artículos ante las dificultades notorias de traducir los titulares de cada día. La democracia europea pasa también por la claridad del debate público, y últimamente no está siendo sencillo. Seguiremos.