Jonás Fernández en el hemiciclo del Parlamento europeo

Entrevista: «Estoy satisfecho con mi trabajo y a disposición del PSOE de Asturias para tratar de seguir en el Parlamento Europeo a partir de mayo»

22 enero 2019
La nueva España 

El Parlamento Europeo es otra cosa. No tiene disciplina de voto, no responde a las dinámicas gobierno- oposición de las cámaras nacionales, y así la influencia del diputado crece y su autoridad se
asienta y gana peso con el paso de las legislaturas. Por eso y porque se dice satisfecho con el recuento de sus primeros cinco años en Europa, a Jonás Fernández Álvarez (Oviedo, 1979) no le  importaría poder ganarse la oportunidad de renovar el escaño a partir de las elecciones de mayo.

Economista, eurodiputado socialista a un paso del cierre de su agitada primera legislatura en la eurocámara, seguirá bailando si le vuelve a sacar su partido. Mientras tanto, defiende el potencial transformador de la política europea y en casa “una asturianía universal” con la oficialidad del asturiano. Cita a Javier Fernández al hablar de la moderación del ritmo de la transición energética.

Llega el momento del balance. ¿La legislatura bien?

Han sido cinco años muy intensos para toda Europa. He intentado ayudar con todas mis fuerzas en el proceso de integración de la Unión y en la defensa de los intereses de mi país y muy  especialmente los de Asturias, sobre todo en el ámbito industrial y energético. He acompañado al nuevo tejido empresarial de la región, he recorrido Asturias para conocer cualquier problema y he tratado de ayudar a legitimar el proyecto europeísta ante la ciudadanía. Hasta he puesto un stand en la Feria de Muestras.

Estoy razonablemente satisfecho con mi trabajo y ahora toca la  evaluación, primero la del PSOE y confío en que después la de la ciudadanía. Estoy a disposición de los compañeros de partido en Asturias para conocer si desean que siga. Tendrán que  pronunciarse en las asambleas hasta febrero, y si es así, confío en el socialismo asturiano para situar a nuestro candidato entre los primeros puestos de la lista nacional.

¿No le ha tentado nunca la política doméstica?

Antes de aceptar la invitación que me hizo el partido en 2014 para incorporarme a la candidatura europea había recibido alguna propuesta para integrarme en distintos puestos a los gobiernos asturianos y nacionales del PSOE, pero no creí que fuera el momento. Siempre tuve claro que me gustaría servir al bien público desde la política en algún momento de mi vida, pero quería tener una carrera profesional primero. Tras diez años en el sector privado, en 2014 pensé que era el momento.

Además, trabajar por el proyecto europeo es especialmente interesante porque creo que la Unión es el principal reto de mi generación. De su viabilidad y fortaleza depende la supervivencia de nuestros principios: el estado de derecho, la democracia liberal, la economía social de mercado y el Estado de Bienestar.

Desayunó frixuelos mirando un hórreo tras la visita de Pablo Casado a Oviedo y se le ha visto cómodo con la postura de la FSA sobre el asturiano, pero de esto no piensa lo mismo todo su partido. ¿Es la oficialidad una apuesta política de riesgo?

Nuestra cultura, y la lengua como parte de ella, es un acervo de toda la humanidad que no podemos dejar que se pierda. Por eso creo que es necesario proteger el asturiano y eso pasa ahora por una oficialidad que permita que todos los ciudadanos lo conozcan. Tampoco, no obstante, se puede usar una lengua para cerrar y bloquear a la región sobre sí misma, como está ocurriendo en otros sitios y por eso considero también que la mayor parte de los grados de la Universidad deberían tener el inglés como lengua vehicular.

Creo en una asturianía universal, en una Asturias plenamente integrada en el mundo, con capacidad competitiva en la globalización, pero también con algo que aportar al mundo.

Se pierde Alcoa, cierra la térmica de Soto de la Barca, ¿usted también piensa que acelera demasiado la transición energética?

La transición ambiental de la economía y de las formas de vida es absolutamente necesaria para garantizar la existencia de la humanidad y llevamos más de un siglo sin internalizar los costes ambientales, que al final son repercusiones sobre el ser humano. Ya nos hemos hecho demasiado daño.

Con todo, siendo conscientes que el objetivo es innegociable, debemos acomodar una senda para la transición y muy probablemente con el actual marco institucional, como dice Javier Fernández, estemos exportando trabajadores e importando más contaminación si el resultado es una relocalización de la industria en países sin legislación ambiental alguna. Por eso debemos reflexionar sobre el ritmo de ese proceso en Europa y sobre los efectos sobre el conjunto del planeta.

¿Qué peligro de contagio corre Asturias respecto a la irrupción de la ultraderecha?

El mismo que el resto del mundo, porque el crecimiento de la ultraderecha no es un problema exclusivamente europeo. La democracia es más débil de lo que pensábamos y no somos capaces
de aprender de la historia. La naturaleza del ser humano no ha cambiado en estos siglos y la semilla de la destrucción sigue con nosotros. Hay que resistir.

¿Echa en falta autocrítica en la reacción de la izquierda?

Es difícil responder a esa pregunta. A veces la izquierda aborrece tanto los argumentos populistas y de la extrema derecha que prefiere no ver las razones últimas de quienes se sienten tentados
por esas ideas, de modo que nos introducimos en una especie de autonegación. Hay que ser más audaz para descubrir las incertidumbres de esas personas y encauzar una respuesta útil desde la
democracia y la izquierda.

 

Ciudadanos ha encontrado un perfil de economista independiente. ¿Juan Vázquez amenaza sobre todo al PSOE?

En unas elecciones autonómicas no se vota por una u otra persona, sino por un proyecto, un programa y una historia. El PSOE tiene una larga trayectoria en este país y más especialmente en Asturias. Vemos lo que ocurre con esos nuevos partidos que surgieron a nuestra izquierda, cómo se autodestruyen. Me resulta complicado imaginar a un votante progresista inclinarse por Ciudadanos en estos momentos y, en todo caso, Adrián Barbón es un excelente candidato que conoce bien la región y sus necesidades, y que está arropado por un partido serio y
confiable.

Tony Blair ya predice un segundo referéndum sobre el Brexit. ¿Se atreve con un pronóstico?

No. En estos momentos, es tan probable un Brexit duro el 29 de marzo como una salida del Reino Unido con un acuerdo entre las partes. Con todo, el referéndum del Brexit nos demuestra de nuevo que la democracia directa y las consultas ni son mejores que la democracia representativa ni útiles para resolver problemas que dividen por la mitad a una sociedad. Los británicos están peor que hace dos años y aún podría ser más perjudicial si abandonan finalmente la Unión.

¿Cuál es el escenario más probable y cuál el más conveniente?

Desde una perspectiva europea, lo más conveniente sigue siendo un nuevo referéndum y confiar en el mantenimiento del Reino Unido en la UE, pero también para el propio Reino Unido.
Sin duda, el Brexit podría acelerar la integración europea, en la medida que el Reino Unido siempre ha arrastrado los pies en cada avance europeísta, pero su salida supone una pérdida muy notable para la UE en términos políticos, económicos y de seguridad y defensa.
En todo caso, lo peor ahora es mantener esta incertidumbre. Es necesario que los británicos sepan qué quieren ser de mayores y no parece que tengan una idea clara.