Europa ya tiene gobierno

28 noviembre 2019
La nueva España 

Ayer miércoles el Parlamento Europeo dio el visto bueno al conjunto del Colegio de Comisarios, después de un proceso largo y tortuoso que pospuso la toma de posesión del nuevo ejecutivo durante un mes. Ahora, la toca a la Comisión entrante iniciar el trabajo de elaboración de las nuevas propuestas legislativas que den continuidad a las promesas de Ursula von der Leyen en una legislatura que se prevé clave para nuestro futuro.

En la Unión Europea, el proceso para la conformación del gobierno difiere sustancialmente de la práctica en nuestro país. El candidato a presidir la Comisión debe ser propuesto por el Consejo Europeo, teniendo en cuenta el resultado de las elecciones y la conformación política del Parlamento, al igual que el Jefe del Estado hace en España, y elegido por el Parlamento en la sesión de investidura como en nuestro en país. Ahora bien, el presidente no tiene las manos libres para nombrar a sus ministros. En primer lugar, el presidente electo debe negociar con los gobiernos de los Estados miembros el nombre del candidato de cada país para integrarse en el Ejecutivo, quien debe pasar por un examen en sede parlamentaria. Tras esa comparecencia, el Parlamento emite una opinión sobre cada uno de los candidatos y si ésta es negativa, la presidenta electa de la Comisión y el gobierno nacional del candidato suspendido deben buscar otra persona que pueda, en ese caso, aprobar el examen parlamentario. Una vez este proceso se cierra, con la aprobación de cada uno de los candidatos, el pleno del Parlamento valida (o no) al conjunto del Colegio de Comisarios.

Pues bien, en esta ocasión el Parlamento suspendió a tres de los candidatos iniciales, que provenían de Francia (liberal), Hungría (popular) y Rumanía (socialista). Y después de una larga negociación, los tres países presentaron a candidatos alternativos que, en este caso, sí han logrado obtener el respaldo del Parlamento. Y la búsqueda de candidatos adicionales ha retrasado todo el proceso un mes. En todo caso, con la votación de ayer ya tenemos nuevo Ejecutivo comunitario.

Aun así, la Comisión inicia su trabajo sin un comisario británico, dada la negativa de Boris Johnson a negociar su puesto en el ejecutivo comunitario. El Reino Unido sigue siendo miembro de la UE, al menos, hasta el 31 de enero, cuando se prevé finalmente su salida, de modo que siguiendo fielmente los Tratados la nueva Comisión debería contar con un miembro de ese país hasta su fecha de salida, si bien hay otras interpretaciones legales distintas. En este sentido, hay quien interpreta que no es absolutamente necesario la presencia de un candidato por Estado a la luz de otros artículos de los Tratados. Con todo, esta distinta lectura legal de los mismos textos podría situar a la actual Comisión Europea en una posición de debilidad si algún ciudadano decide demandar al ejecutivo en alguna de sus decisiones si su diseño no atiende claramente a las disposiciones jurídicas. Por ello, la propia Comisión Europea ha puesto el tema sobre los tribunales con el objetivo de minimizar cualquier problema de seguridad jurídica en su toma de decisiones durante el tiempo que nos queda hasta final de enero.

En fin, la Comisión ya está en marcha y comienza la cuenta de los 100 primeros días en los que Ursula von der Leyen se comprometió a tomar iniciativas legislativas fundamentales. Para Asturias, todos los ojos están en el diseño de ese ajuste en frontera al CO2 que permita garantizar que los esfuerzos europeos para la reducción de emisiones tengan un efecto real sobre la atmósfera y permita, a su vez, competir a la industria europea en los mercados globales. Y junto a ello, tendremos que estar pendientes del reglamento que dé forma al Fondo de Transición Justa que tanto necesitamos. Empieza, pues, un periodo apasionante con retos comunes en la lucha contra el Cambio Climático, el diseño de una política común de emigración y el inicio de una política de defensa común, todo ello marcado también con la necesidad de disponer de una unión monetaria coherente, y con la negociación del marco financiero 2021-27 y la futura Política Agrícola Común (PAC) encima de la mesa. ¡Atentos!