Financiando el esfuerzo en Defensa – Fundación Avanza

El pasado febrero se cumplieron los tres años desde el inicio de la guerra de agresión de Putin sobre Ucrania. La entrada del ejército en la noche del 24 de febrero de 2022 con dirección a le Kyev daba seguimiento a la ocupación de Crimea en 2014, y ésta a su vez a la guerra en Georgia tras la cual Rusia se anexionó oficialmente Osetia del Sur y Abjasia. Por su parte, Transnistria continúa, con el apoyo ruso, fuera del control formal del estado moldavo, y en Bielorrusia Putin sostiene un gobierno liderado por Lukaschenko a disposición del Kremlin.

Sin pretender ser exhaustivo en las decisiones geopolíticas de Putin, en su discurso pronunciado tres días antes del inicio de la invasión actual sobre Ucrania, el presidente ruso condensa el marco ideológico de la invasión posterior, negando el derecho a la existencia de un Estado ucraniano, enraizando su posición en la preeminencia de una nación rusa transcendente en la que incorpora de facto también los tres países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, todos ellos miembros de la Unión Europea y de la OTAN, y donde la frontera con Polonia no está perfectamente delimitada en su concepto de la madre patria rusa.

Más allá de las interpretaciones políticas sobre las potenciales tensiones entre la democracia occidental y la iliberal o autoritaria rusa, en el marco ideológico de Vladimir Putin impera un nacionalismo extremo cuyo objetivo es recuperar el control sobre el todo el territorio que algún día fue Rusia. Y esta es una amenaza directa sobre buena parte de la actual Unión Europea. (http://en.kremlin.ru/events/president/news/67828)

Durante décadas, por otra parte, los países europeos sustentaron su capacidad de disuasión y defensa en el paraguas de la OTAN, liderados por Estados Unidos. Aun a pesar de los esfuerzos de algunos europeos para configurar una defensa propia, por ejemplo, a través de la Comunidad Europea de la Defensa, cuyo tratado de constitución fracasó tras al rechazo del parlamento francés en 1952. Desde entonces, sin duda, hubo notables avances en la coordinación europea de las defensas nacionales, lo que dio lugar más recientemente a la Agencia Europea de Defensa en 2004 y el incremento de la cooperación también en el seno de la OTAN. En cualquier caso, la Europa comunitaria no logró asumir competencias en la materia, y la fragmentación de este servicio público esencial ha venido reduciendo la capacidad de una defensa colectiva, sustentada, como decía, en el papel de la OTAN.

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