Jonás Fernández colgando carteles de las elecciones europeas

Celebrando y decidiendo en Europa

10 mayo 2019
La nueva España 

El miércoles de la pasada semana, 1 de mayo, celebrábamos el día del Trabajo junto con los sindicatos en la manifestación, copiosa de agua y de gente, en Mieres. exigiendo una recuperación justa, que redistribuya los beneficios del crecimiento, pero también una transición energética ordenada.

Hoy jueves celebramos el Día de Europa, 9 de mayo, en los prolegómenos del inicio de una campaña electoral que nos llevará a renovar el conjunto del Parlamento Europeo. Se cierra así un mandato donde se ha logrado revisar la política económica e iniciar la construcción de los pilares de esa futura zona euro, que debiera contar con los instrumentos adecuados para combatir futuras crisis sin ajustes draconianos. Se han orientado y, en parte, resuelto los problemas que sufríamos en 2014. Pero en el camino nos hemos tropezado con nuevos retos, cuya solución debiera encontrarse en los próximos años.

Europa adolece de una política común de acogida de refugiados, no existe un modelo centralizado de seguridad interior, ni capacidad de proyectar poder fuera de nuestras fronteras. Europa se ha introducido, a su vez, en una batalla contra algunos gobiernos nacionales que no respetan nuestro propio marco constitucional, y ante los cuales las instituciones comunitarias no disponen de herramientas ágiles. No resulta sencillo frente a los ejecutivos de Hungría o Polonia.

La globalización, la digitalización y la revolución en los mercados de trabajo exigen, a su vez, instrumentos de intervención que Europa no tiene, mientras que los Estados, aun disponiendo de ellos, son incapaces de operarlos eficientemente. El cambio climático amenaza con una nueva extinción histórica, mientras Europa avanza con compromiso con el futuro, aunque quizá con más voluntad que precisión, ante la externalización de las actividades productivas contaminantes a otros territorios donde emitirán aún más.

Para intentar encauzar estos retos se renueva a final de mes el Parlamento. Y para debatir e intercambiar opiniones, las próximas dos semanas de campaña electoral.
En todo caso, hoy festejamos la Declaración de Schuman que inició este proyecto de integración, abriendo el periodo de paz más prolongado de la historia reciente de Europa. Y esta tarde, a las 19:30 en el RIDEA, el Consejo Asturiano del Movimiento Europeíza organiza un evento de reflexión y acción en defensa de este camino, tan cuestionado en los últimos años como necesario.

En ocasiones, algunas personas dudan de la viabilidad de la Unión y responden ante decisiones comunitarias insatisfactorias con desafección, que a veces se torna en beligerancia. Cuando el gobierno central o el autonómico adoptan una línea política que no compartimos, no dudamos por ello de la conveniencia de la propia existencia de España (a no ser que seamos independentistas). Simplemente reflexionamos sobre la orientación de nuestro voto en las próximas elecciones. Sin embargo, cuando la Comisión, o más frecuentemente el Consejo Europeo se demuestra incapaz de adoptar, por ejemplo, una política común de asilo, no politizamos esa decisión y nos activamos para participar en las siguientes elecciones. Por contra, nos interrogamos sobre la esencia del proyecto europeísta.
Confío en que esta campaña nos permita clarificar el escenario de debate sobre el presente y el futuro de la Unión. Transparentando que toda decisión de Europa es política, sujeta las mayorías electorales del Consejo y del Parlamento. Y el próximo 26 de mayo determinaremos la línea de la única institución conformada por la elección directa de la ciudadanía. ¡Actúa!