Primero de Mayo

30 abril 2020
La nueva España 

Mañana se celebra el Primero de Mayo, el día para reivindicar los derechos de los trabajadores. La jornada será muy especial, en esta ocasión, sin manifestaciones en las calles de toda Europa, ni actos reivindicativos con miles de ciudadanos en las plazas públicas. Sin embargo, ello no será óbice para recordar los esfuerzos de décadas, si no ya siglos, en la lucha por los derechos laborales, ni para actualizar las demandas de aquéllos que sólo disponen de la acción colectiva para defender una vida digna, especialmente de los sindicatos de clase. Será, pues, una cita con las urgencias del presente, pero también con la historia del movimiento obrero. Y las conquistas del pasado deben fortalecer nuestra confianza ante los retos hercúleos del presente y del inmediato futuro.

La crisis sanitaria aún presenta notables incertidumbres y aunque las políticas de confinamiento están ofreciendo resultados, aún no sabemos cuál será el ciclo de la enfermedad, ni hay certidumbre alguna sobre el descubrimiento a corto plazo de una vacuna adecuada. En todo caso, la ruptura de la actividad ya ha supuesto la pérdida de miles de empleos y el proceso de desescalada no supondrá una vuelta inmediata a la vida previa. Los costes serán tremendos y será necesario una estrategia de recuperación acordada, que permita una salida inclusiva.

Los efectos sobre la pobreza y la desigualdad ya están patentes en nuestras sociedades. El cierre necesario de los colegios será una cicatriz para la igualdad de oportunidades de los que menos tienen, el desempleo golpea a los hogares más necesitamos y la generación de españoles nacidos en democracia, que sufrieron más intensamente la crisis financiera de hace una década, siguen ahora en la primera línea de la recesión que se avecina.

Todo ello nos exhorta a una respuesta solidaria y acordada. Europa ha encauzado este debate y veremos un fondo de reconstrucción conjunto para los próximos meses. España está en disposición de buscar pactos en sede parlamentaria y con las comunidades autónomas. Y en Asturias, su presidente, Adrián Barbón, ha ofrecido unos “acuerdos de Fruela” para encaminarse en la misma dirección.

Ahora bien, un día antes de la celebración del Primero de Mayo, deberíamos también articular en nuestro Asturias un ambiente de cooperación entre las fuerzas de la izquierda. Mañana lo exigirán los trabajadores en las manifestaciones digitales, y hoy desde esta tribuna me atrevo a pronunciarme en esa línea porque, con una izquierda cohesionada, los acuerdos de futuro tendrán un acento especial en la solidaridad.

Y en este sentido, celebro el debate abierto en Podemos Asturies para buscar líneas de acuerdo con el resto de partidos de la izquierda, con el PSOE en el gobierno y con Izquierda Unida en una oposición abierta al diálogo.

Mañana me manifestaré a través de las redes sociales en defensa de los trabajadores, junto a los sindicatos de clase, cerca siempre de la Unión General de Trabajadores. Espero que los partidos de izquierdas den aliento a esos anhelos y avancemos en acuerdos transversales con una izquierda cohesionada. Si se quiere, se puede.