Sobre el debate del estado de la Unión

17 septiembre 2020
La nueva España 

Ayer miércoles se celebró el primer debate sobre el estado de la Unión Europea de la Comisión Von der Leyen. La cita se esperaba con expectación ante el impacto de la pandemia en el conjunto del continente, los problemas derivados de este segundo repunte de casos, y las dificultades evidentes, no ya sólo para el seguimiento de la enfermedad, sino también para el funcionamiento ordinario de las relaciones comerciales, productivas o sociales por los renovados controles a los movimientos. La recesión está sobre nosotros mientras problemas previos no resueltos, como la situación de los refugiados, la negociación del Brexit, las relaciones con Rusia y el resto de casi todos los países de nuestras fronteras, o la negativa evolución de los derechos fundamentales y el Estado de Derecho en alguno de nuestros países socios continúan muy presentes. Toda vez que los grandes objetivos estratégicos de la Unión, el Nuevo Acuerdo Verde o la digitalización, necesitan de más tracción.

Ursula von der Leyen pronunció un largo discurso, quizá demasiado para los usos y costumbres de esta sede parlamentaria, pero detalló con precisión su hoja de ruta para los próximos meses, e intentó darle un barniz personal a su intervención. Entrada sobre el impacto social de la pandemia, solidaridad con el personal sanitario y, por supuesto, las familias afectadas y apuesta por la Unión Sanitaria Europea. Por cierto, el Consejo Europeo del pasado julio recortó notablemente los recursos a tal fin que esperamos mejorar ahora en la negociación parlamentaria. La presidenta exigió también más poder para el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDE, por sus siglas en inglés) a la hora de gestionar la pandemia, especialmente sobre los controles de movimientos, ahora que parece que los países vuelven a tomar decisiones individuales sin mucha coordinación. Bien.

Entre el plano más sanitario y la crisis económica, Ursula von der Leyen prestó especial atención a la protección social de los trabajadores, comprometiéndose de nuevo con un marco europeo de salarios mínimos, cuya propuesta legislativa debería ser inminente.

Ya centrados en la crisis económica, la presidenta de la Comisión celebró el acuerdo político para viabilizar la emisión de deuda comunitaria, con la que ayudar a cofinanciar la recuperación, propuesta por el propio ejecutivo a petición del Parlamento. Se comprometió a emitir en nuevos bonos verdes el 30 por ciento de la deuda, para ayudar a dinamizar ese mercado, y fijó que el 37 por ciento de esos recursos se destinarán a inversiones sostenibles. Von der Leyen propuso, asimismo, una reducción global de los gases con efecto invernadero de, al menos, el 55 por ciento en 2030, para hacer la Unión climáticamente neutra en 2050. En este aspecto, el compromiso de la UE con los acuerdos de París se mantiene inquebrantable, como se plasma en la ley del Clima. Alcanzar este objetivo supondrá esfuerzos adicionales para nuestra industria, aunque la presidenta se comprometió también a acompañar la reducción de emisiones con el Mecanismo de Ajuste de CO2 en frontera, que tendrá propuesta legislativa en el próximo ejercicio. Sin duda, el Nuevo Pacto Verde sigue siendo un objetivo estratégico de la Unión.

A continuación, hizo repaso de nuevas propuestas legislativas en el ámbito digital: despliegue de la red en zonas rurales, 5G y 6G, creación de una “nube” europea, diseño de una “identidad digital” para mejorar la gestión de los datos, impulso a la inteligencia artificial, etc. Anunció, además, una tasa a las tecnológicas para el próximo año. Bien, también.

Finalmente, von der Leyen aterrizó en la agenda internacional destacando la apuesta europea por el multilateralismo. Después, recado a Boris Johnson: los tratados se cumplen, parafraseando a Margaret Thatcher, ante la ley presentada en Westminster para incumplir el acuerdo de retirada del Reino Unido. Manifestó además el apoyo de la UE a los ciudadanos de Bielorrusia, y envió mensajes a Rusia y Turquía, más allá de hacer un repaso sobre Siria. Y en este apartado de su discurso hizo mención especial a la situación de los refugiados, ante el desastre de Moria, y adelantó también la revisión de las políticas de asilo, en la que se lleva trabajando años. Apostó también, como Juncker, por pasar de la unanimidad a la mayoría para la toma de decisiones en política exterior, aunque no se refirió en los mismos términos el cambio también necesario de toma de decisiones en materia fiscal.

De este modo, Ursula von der Leyen finiquitó su primer discurso con un repaso amplio de la actualidad europea, comprometida con el proyecto y con una cierta sensibilidad progresista. En todo caso, Iratxe García, presidenta del grupo parlamentario socialista en la Eurocámara, le recordó que los compromisos necesitan propuestas, e invitó a la Comisión a seguir trabajando junto al Parlamento en esa activación del proyecto europeo tan necesaria en estos momentos de incertidumbre. Seguiremos informando sobre los propósitos y espero que algo más sobre los medios a disposición. Como concluyó la presidenta, ¡viva Europa!