Artículo publicado en La Nueva España el 22 de febrero de 2018 Hace unos meses el Club de Prensa de este periódico en colaboración con la Universidad de Oviedo organizó unas jornadas bajo el título “La Asturias que funciona”. Muy a menudo Asturias somatiza nuestro clima atlántico y nos sentimos envueltos en esos días nublados que acompañan nuestros cielos en estos días. Parece que esa misma niebla bloquea nuestra visión de largo plazo, nuestras ambiciones, y nos introducimos en debates auto-referenciales y melancólicos sobre lo que algún día fuimos en nuestro imaginario y la realidad complicada del presente. Esta actitud ante el futuro no deja de ser un lastre, un peso muerto que nos impide aprehender el futuro con esperanza. Esta semana conocíamos los datos de comercio exterior de España para el año 2017 con desagregación geográfica. Si el país en su conjunto logró un aumento de las exportaciones del 8,9 por ciento en el ejercicio, Asturias cifraba una expansión del 19,4 por ciento, con un peso muy notable de las semi-manufacturas no químicas y bienes de equipo, que explican casi dos terceras parte de todas nuestras ventas al exterior. Además, mientras que en España el balance comercial se mantenía en saldos negativos crecientes, nuestra región presentó un superávit comercial de más de treinta millones de euros.

Artículo publicado en El País el 18 de febrero de 2018

España debe recuperar su asiento en el Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo. En 2012, nuestro país perdió esa posición porque Rajoy apostó por un candidato sin perfil adecuado, cuando había otros nombres sobre la mesa que bien podrían haber reunido los apoyos necesarios. Rajoy hizo prevalecer sus sesgos ideológicos y fracasó, aunque el coste lo asumió España. La pasada semana, Luis de Guindos presentó su propia candidatura. Resulta cuanto menos extraño que no fuera el presidente o el ministro-portavoz quien lo hiciera. Esa propuesta se formalizó sin intentar construir una “candidatura de país” y uno se pregunta si alguna vez el Gobierno tuvo tal intención. Para ese fin, elegir a un ministro en ejercicio no era la mejor opción, pero tampoco para el éxito de la operación.

La comparecencia de Luis de Guindos en el Parlamento Europeo la noche del miércoles es buena prueba de ello. El ministro asentó su candidatura sobre sus supuestos éxitos de política económica en España. Su gestión en nuestro país le validaría como candidato perfecto a la vacante del BCE. Y aquí está el problema de fondo.

En León, cuna del parlamentarismo, participé en un interesante debate sobre la evolución y la vigencia en Europa de esta forma de gobierno. Aportaciones de gran calidad y vivo intercambio...

Artículo publicado en Agenda Pública el 9 de febrero de 2018 Después de cuatro meses tras las pasadas elecciones alemanas, parece que podría haber gobierno en Alemania. Tras el intento fallido para conformar una coalición “jamaica” con conservadores, verdes y liberales por las notables diferencias en torno a la agenda europea, Merkel ha alcanzado un acuerdo con el SPD. Y digo parece porque la militancia del partido socialdemócrata tiene ahora la última palabra y habrá que esperar a esa consulta para conocer si este periodo de interinidad en Alemania, pero también en Europa, pasa página. Este artículo presenta los principales compromisos del acuerdo en materia económica y europea, y analiza su idoneidad frente a la situación de la economía germana y del conjunto de la zona euro. De este modo, no abro aquí el debate partidista sobre el comportamiento del SPD y cuál debería ser su última palabra en la consulta prevista. Esa discusión tiene otra profundidad que ocuparía, posiblemente, otra columna completa. Quedémonos, pues, con una valoración más general.