03 Feb Asturias en la Vía Carlomagno
Gracias a todos por ayudarnos a conseguir que las II Jornadas "Carlomagno y Asturias" que celebramos ayer en Avilés fuesen un paso más en la presencia asturiana en la futura Vía Carlomagno. Aprovecho...
Gracias a todos por ayudarnos a conseguir que las II Jornadas "Carlomagno y Asturias" que celebramos ayer en Avilés fuesen un paso más en la presencia asturiana en la futura Vía Carlomagno. Aprovecho...
Esta noticia recoge la pregunta que le hemos realizado a la Comisión Europea para que ponga en marcha la tarjeta europea de discapacidad. ...
Este viernes he tenido la oportunidad de mi presentar mi libro, "Crónicas europeas" en Sevilla con Alfonso Guerra. Ha sido un honor que Alfonso haya aceptado hacerlo y me quedo con varias...
https://youtu.be/yjAEvZC_atQ...
https://youtu.be/w_Cbbv-LpZ0...
La prensa regional asturiana se hace eco de la pregunta que formulamos a la comisaria Vestager sobre la investigación de las ayudas a las térmicas y su relación con el...
Esta mañana he participado como ponente en un evento organizado por la oficina de la Comisión Europea en España en el que he discutido junto a un grupo de expertos...
https://youtu.be/w66iG5LhD58...
La Comisión Europea ha publicado en diciembre su agenda para completer el diseño institucional de la zona euro. La ausencia de instrumentos de política fiscal comunes, dejó el impulso presupuestario anti-cíclico pactado en el G20 en manos de los Estados miembros y ello nos condujo a una crisis de balanza de pagos en cuanto los mercados comenzaron a dudar de la sostenibilidad de algunas emisiones de deuda pública denominadas en euros, obligando a los países deficitarios a programas de estabilización y políticas fiscales pro-cíclicas. La propuesta de la Comisión va en la buena dirección para evitar situaciones similares pero los textos legislativos concretos que se detallan en la comunicación se sitúan todavía lejos de lo imprescindible.
En primer lugar, la Comisión propone transformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), creado por un acuerdo intergubernamental entre los Estados del euro, en un Fondo Monetario Europeo (FME), incorporándolo así al acervo comunitario con rendición de cuentas ante el Parlamento Europeo. Ciertamente, el nuevo nombre explica bastante bien su cometido por analogía con el Fondo Monetario Internacional. Este Fondo podrá prestar financiación a los Estados miembros con mayor agilidad que el actual MEDE, al pasar el criterio de concesión de créditos de la unanimidad a una mayoría cualificada. Esos préstamos seguirían llevando aparejados una estricta condicionalidad, dirigida a asegurar su devolución. No se aleja, pues, de la filosofía de la institución ideada por Keynes para un entorno de tipos de cambio cuasi-fijos, aunque recordemos que en Bretton Woods se supervisaba también la evolución de las balanzas pagos, que podría incluso conducir a fijar aranceles a la exportación para estabilizar las cuentas corrientes.