Artículo publicado en mi sección quincenal “Tarjeta Azul” de La Nueva España el 18 de enero de 2018 Finalmente, el pasado 20 de diciembre de 2017, la Comisión Europea propuso la activación del artículo 7 del Tratado de la Unión Europea, lo que podría conllevar la pérdida de voto del gobierno polaco en el seno de las instituciones. Esta decisión ha sido tomada después de la promulgación de varias leyes en los últimos años que atentan contra la independencia del Poder Judicial en ese país, al contravenir directamente el artículo 2 del propio Tratado, el cual recoge los principios del Estado de Derecho en los que se reconoce el proyecto de la Unión Europea. Algo está cambiando en Europa cuando se pone en marcha, por primera vez, un mecanismo para sancionar la falta de respeto a los Derechos Fundamentales, y no sólo a los déficits presupuestarios excesivos. Este paso no ha sido sencillo para la Comisión, aun cuando el Parlamento Europeo ya había mostrado en reiteradas ocasiones su preocupación creciente por la situación de Polonia, pero ha resultado necesario ante la imposibilidad de mejorar la situación por la vía negociadora hasta la fecha. Se abre, pues, un periodo ignoto dada la falta de precedentes.

Un placer ayudar a Sus Majestades de Oriente en su paso por Oviedo. Magia en estado puro.  ¡Espero que hayan sido generosos con todos vosotros!    ...

Aprovechando las vacaciones navideñas pude conocer la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Asturias (FINBA), entidad que promueve el gobierno asturiano en alianza con la Universidad de Oviedo y que...

El Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, ha convocado finalmente elecciones generales para el mes de marzo. De nuevo, una cita electoral que marcará el futuro inmediato de la Unión Europea y que deberá clarificar la situación de un país clave, que ha tenido tres primeros ministros (Letta, Renzi y Gentiloni) en una legislatura complicada. Sin embargo, las encuestas amenazan con mantener o incluso agudizar la inestabilidad en Italia ante las dificultades previstas para la configuración de una sólida mayoría parlamentaria sobre la que se pueda asentar un futuro gobierno. Tal parece que el virus de la inestabilidad política que inauguramos en España en el periodo 2015-16 se haya propagado por la Unión, a la espera aún de gobierno en Alemania y con crecientes incertidumbre sobre el futuro del país transalpino. Sólo Francia con un sistema electoral, tanto en las presidenciales como en las legislativas, a doble vuelta está logrando orillar las tensiones populistas en todo el continente, aunque con una amenaza permanente y no menor del Frente Nacional.

Hoy pude conocer la biblioteca municipal de Castropol y recordar la Biblioteca Popular Circulante de principios del siglo XX, precursores de las misiones pedagógicas y de la Extensión Universitaria. Visité...

Artículo publicado en mi sección quincenal “Tarjeta Azul” de La Nueva España el 21 de diciembre de 2017 Justo en estos momentos, mientras usted se toma el café de primera mañana o lee el periódico a media tarde, los catalanes están votando quizá en la cita electoral más importante desde el referéndum constitucional de 1978. La carrera independentista hacia ninguna parte ha logrado congregar a casi la mitad de los ciudadanos de Cataluña y ahora se dilucida si acaban de arrojarse por el precipito de la historia o deciden abrir un nuevo tiempo cerrado en la recuperación de la convivencia. Una concordia que primero deben acordar entre ellos mismos, para pasar después a restañar las relaciones con el resto de España, en el marco europeo del “estado de derecho”. De algún modo, estas elecciones han tomado un carácter plebiscitario, de ese que gusta a los amantes de la democracia directa, pero que ejemplifica claramente las limitaciones de esos modelos: los disputas nucleares de cualquier sociedad no se dilucidan con mayorías exiguas de uno u otro signo, sino con pactos; lo que exige una democracia representativa con pulso.