Artículo publicado en La Nueva España el 20 de octubre de 2017   Escribo estas líneas mientras el fuego ahoga el suroccidente asturiano, Galicia y el norte de Portugal. Nuestro patrimonio forestal y medioambiental arde ante los impotentes ojos de unos heroicos vecinos que ayudan a los encomiables servicios de emergencia desplegados a sofocar las llamas. En Galicia y Portugal incluso cobrándose decenas de vidas humanas. Hechos como este nos deben alertar sobre la vulnerabilidad a la que están expuestas las zonas rurales en Europa. Hay un debate, sin duda, sobre la persecución penal de los pirómanos o de como incrementar la coordinación europea para responder solidariamente en caso de graves crisis como ésta pero también debemos poner sobre la mesa la necesidad de encontrar soluciones para combatir el despoblamiento de muchas áreas que sin una masa de población suficiente son especialmente vulnerables ante situaciones como la que en esta semana de los premios nos asola.

Artículo publicado en  “Cinco Días”  el 7 de octubre de 2017 La situación de Cataluña ha llegado ya a unos niveles de inestabilidad absolutamente insoportables. La aprobación en el Parlament a principios de septiembre de las leyes para la convocatoria de un referéndum y la de desconexión posterior incumpliendo el reglamento de la cámara, el Estatut y la propia Constitución, seguido por la organización por parte de la Generalitat de esa consulta ilegal, bajo la pasividad de la policía autonómica desobedeciendo un claro mandato por parte de las autoridades judiciales han situado a Cataluña ante el abismo. Desde entonces, nos enfrentamos a dos problemas. Por una parte, el encaje de Cataluña en el conjunto del país que está obviamente sin resolver. Y, por otra, las últimas decisiones de las autoridades autonómicas de Cataluña han situado a esa comunidad fuera del Estado de Derecho. Esta situación nos interpela, nos interroga, sobre los posibles caminos que debemos tomar. Sin duda, el diálogo es el instrumento para encauzar esta crisis, pero para ello debemos retornar al Estado de Derecho. No hay negociación posible si no se comparte un marco conceptual común, y ése, en una democracia, no puede ser otro que la Constitución y sus cauces.