Artículo publicado en mi sección quincenal "Tarjeta Azul" de La Nueva España el 27 de octubre de 2017 En los primeros años del presente siglo, en mis años en la Universidad de Oviedo, los jóvenes de entonces vivíamos en una burbuja de estúpido idealismo. El fin de la historia de Fukuyama con la universalización creciente de la democracia liberal y la economía de mercado, o las conjeturas sobre el fin de los ciclos económicos, nos situaban ante un futuro de seguridad y estabilidad económica. Aunque muchos de nosotros estábamos ya en la batalla política contra esos paradigmas, en nuestros elucubraciones sobre el futuro no lográbamos adivinar un mundo absolutamente incierto como el actual. En ese entorno, recuerdo a Óscar Buznego, nuestro profesor de Ciencia Política, explicar la teoría del post-materialismo de Ronald Inglehart que, aunque enunciada décadas antes, en esos años cobraba especial relevancia; una vez cubiertas las necesidades materiales en un entorno de seguridad, valores como el feminismo, el antimilitarismo, el ecologismo o la solidaridad internacional, entre otros, cubrirían el debate público. Este campo se abrió hacia la defensa de las minorías y de sus libertades individuales aunque enmarcadas, en todo caso, en la pertenencia a un grupo.

Artículo publicado en el diario "El Comercio" el 20 de octubre de 2017 Cuando el pasado 21 de junio, el Jurado del Premio de la Concordia decidía otorgar el Premio Princesa de Asturias a la Unión Europea se culminaban meses de gestiones que comenzaron con un almuerzo de trabajo con Diego Canga, jefe de Gabinete del Presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y que contó con el apoyo entusiasta desde un inicio de algunos otros asturianos en Bruselas. Durante estos meses, personalidades y ciudadanos de toda índole se han ido sumando a una candidatura que no buscaba sino reconocer la contribución sin precedentes que ha tenido el proyecto europeo para la vida de los ciudadanos europeos y para la estabilidad del continente y del mundo. Como asturianos, no debemos minusvalorar el hito histórico que supone la presencia de los máximos representantes de las tres instituciones europeas más relevantes, Comisión Europea, Consejo y Parlamento Europeo en nuestra región que no debe plasmarse solamente en las efemérides de la prensa local, sino que debe reorientarnos en nuestra apuesta por una Asturias más abierta que sepa aprovechar todas las potencialidades que le aporta Europa para su crecimiento económico y su cohesión social.

Artículo publicado en La Nueva España el 20 de octubre de 2017   Escribo estas líneas mientras el fuego ahoga el suroccidente asturiano, Galicia y el norte de Portugal. Nuestro patrimonio forestal y medioambiental arde ante los impotentes ojos de unos heroicos vecinos que ayudan a los encomiables servicios de emergencia desplegados a sofocar las llamas. En Galicia y Portugal incluso cobrándose decenas de vidas humanas. Hechos como este nos deben alertar sobre la vulnerabilidad a la que están expuestas las zonas rurales en Europa. Hay un debate, sin duda, sobre la persecución penal de los pirómanos o de como incrementar la coordinación europea para responder solidariamente en caso de graves crisis como ésta pero también debemos poner sobre la mesa la necesidad de encontrar soluciones para combatir el despoblamiento de muchas áreas que sin una masa de población suficiente son especialmente vulnerables ante situaciones como la que en esta semana de los premios nos asola.