Artículo publicado en mi sección quincenal “Tarjeta Azul” de La Nueva España el 6 de julio de 2017 El sábado 1 de julio de 2017, Europa despedía a Helmut Kohl. La ceremonia se celebró en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, capital de Alsacia, una región siempre en disputa en cada una de las contiendas bélicas entre Alemania y Francia en los siglos pasados, y hoy una bonita ciudad cruzada por canales a la que acudimos una semana al mes para celebrar las sesiones plenarias, en jornadas maratonianas con multitud de reuniones que se superponen, y donde además tiene su sede también el Consejo de Europa (no confundir con el Consejo Europeo) y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El funeral ha tenido una fuerte dosis simbólica en pos del proyecto europeo. La despedida del ex-canciller alemán en la casa de la “soberanía popular europea” en suelo francés en un féretro cubierto por la bandera azul de estrellas ha recorrido las televisiones y periódicos de todo el mundo, con la presencia de mandatarios europeos e internacionales coetáneos a Kohl y contemporáneos, en lo que ha sido el primer funeral de Estado de la Unión.

Jonás Fernández: “Tenemos que abordar la política de defensa común en un marco global de seguridad” El eurodiputado socialista Jonás Fernández ha defendido la necesidad de impulsar una política de defensa común de la UE, “pero en un marco global de seguridad, en el que se pongan sobre la mesa cuestiones como la cooperación internacional, la estabilidad en regiones del mundo afectadas por guerras, la integración de personas que huyen de conflictos bélicos y los retos que nos plantea el cambio climático”. En el seminario sobre Seguridad y Defensa en el Sur de Europa, organizado por la Oficina del Parlamento Europeo en España, Fernández ha abogado por que la Unión Europea lleve a cabo esa política común de defensa “de manera autónoma, pero en colaboración con la OTAN”.   Para el dirigente socialista, vivimos una época marcada por conflictos bélicos, amenazas terroristas, ataques cibernéticos y problemas de seguridad vinculados al cambio climático que son complejos de gestionar, de ahí la urgencia de afrontar un debate serio y en profundidad sobre cómo poner en marcha una auténtica política común de Defensa y Seguridad en la UE.   “El trabajo sobre cómo lo articulamos ya se ha puesto en marcha”, ha declarado Jonás Fernández, que ha reconocido la necesidad de avanzar a través de la cooperación reforzada y fortalecer la capacidad de Parlamento Europeo en el control y la supervisión de esta política.

  Detrás de la propuesta de la Unión Europea al premio Princesa de Asturias a la Concordia está la idea inicial de uno de los eurodiputados españoles más jóvenes de la Eurocámara, el socialista Jonás Fernández, quien dijo a Efe que con el premio soñó con "elevar la moral" de una Unión Europea en crisis. Con el "brexit" centrando la atención, y frente a la amenaza populista antieuropea, Fernández decidió remitir a la fundación Princesa de Asturias la candidatura de la UE, que coincide con la efeméride del sesenta aniversario de los tratados de Roma. "No hay mayor ejemplo de concordia que la paz. Pero no una paz abstracta, retórica, ideal o futura, sino una paz concreta, material, cotidiana y diaria, que es el estado que caracteriza a la Europa comunitaria desde el 9 de mayo de 1950", dice la carta que el eurodiputado remitió a modo de propuesta inicial el 28 de marzo.