Los socialistas españoles en el Parlamento Europeo consideran positiva la resolución adoptada por el Mecanismo Único de Resolución (MUR) sobre el Banco Popular, que supone un funcionamiento ordenado del modelo europeo de supervisión. Esta resolución, “ha permitido abordar una crisis bancaria sin el uso del dinero del contribuyente y sin afectar negativamente a la estabilidad financiera”, según ha señalado Jonás Fernández, miembro de la Comisión de Asuntos Monetarios y Financieros del Parlamento. Se trata de la primera intervención del sistema europeo de supervisión puesto en marcha en los últimos años en el marco de la Unión Bancaria. La resolución, deja, sin embargo, algunas incertidumbres sobre las decisiones adoptadas por el supervisor, el órgano de resolución y especialmente por los gestores del propio Banco Popular en los últimos años, asegura Fernández.  

Artículo publicado en mi sección quincenal “Tarjeta Azul” de La Nueva España el 1 de junio de 2017 “Los tiempos en que podíamos depender completamente de los demás están, hasta cierto punto, superados”. Esta frase pronunciada por Angela Merkel tras la reunión de la OTAN en Bruselas y la cumbre del G7 en Italia la pasada semana han cristalizado el momento de pasar a una nueva etapa en Europa. Si la presidencia de Trump en Estados Unidos está teniendo alguna virtud, esa no es otra que la asunción de la nueva realidad geopolítica global por parte de los europeos. Obama inició la reorientación de Estados Unidos hacia el Pacífico, centrado en gestionar la emersión china y la búsqueda de un entorno estable en esa zona del mundo, mientras se intentaba encapsular a una Rusia con renovados impulsos imperialistas en un marco declinante. Siendo sinceros, Europa no fue nunca un asunto prioritario para Obama. Ahora bien, de esa cierta desatención práctica unida, en todo caso, a un respaldo nítido al proyecto de integración europea, hemos pasado al desprecio del Presidente Trump. En la campaña electoral oímos demasiadas boutades de la boca del candidato republicano sobre Europa, desde su respaldo al Brexit a cierto firtreo con Marine Le Pen lo que unido a su cercanía con el régimen de Putin no hacían presagiar nada bueno. Bien es cierto que la paralización del nombramiento del embajador ante la Unión Europea de una persona que había defendido la destrucción del propio proyecto europeísta o ciertos realineamientos en su acercamiento a China podían hacer presagiar una ruptura menor con las posiciones tradicionales de la Administración estadounidense, pero sus declaraciones y comportamientos durante estos días en Europa han vuelto a encender todas las alarmas.