Artículo publicado en mi sección quincenal "Tarjeta Azul" de La Nueva España el 8 de septiembre de 2016 8 de septiembre, Día de Asturias, y, como desde hace ya demasiados años, fuera de nuestra querida patria. Durante mucho tiempo, algunos asturianos que residíamos en Madrid aprovechamos esta cita para comer juntos en alguno de los locales especializados en nuestra gastronomía en la capital de España. Después, la asociación de Asturianos en Madrid comenzó a formalizar estos encuentros, no sólo en un día tan señalado, sino también en fines de semana con espichas que se alargan hasta altas horas de la madrugada. Luis Delgado y Aníbal García-Almuzara organizaban todo tipo de actividades y eran claves para mantener a esa comunidad de asturianos más jóvenes, quienes aún no habíamos tenido contacto con el Centro Asturiano. Ahora, ya en Bruselas, no dejaremos de celebrar este día en la capital de Europa, porque Asturias está allí donde hay un asturiano (¡y una asturiana!). Por aquí, la situación sigue muy complicada. Por una parte, la potencial salida del Reino Unido ha impactado sobre Europa con notable fuerza, abriendo un periodo de pre-negociaciones que nadie sabe cómo acabarán. Por otra, los grupos políticos en el Parlamento han iniciado un periodo de debate interno hasta final de año para decidir la estrategia para la segunda parte de la legislatura, después de dos años y medios donde se han dado pasos adelante (plan Juncker, estrategia tributaria europea, etc.) pero también en los que se han abierto nuevos y complejos problemas como la gestión de los refugiados y los retos de seguridad. Y todo ello, con el horizonte de nuevos comicios en Alemania, Francia y Holanda en 2017, y probablemente también en Italia, mientras esperamos la resolución del impasse que vivimos en nuestro país, toda vez que las fuerzas euro-hostiles no acaban de contenerse.

(Artículo publicado en La Nueva España el 25/8)

El pasado lunes se reunían en la “europeísta” isla de Ventotene (Italia) Mateo Renzi, François Hollande y Angela Merkel. El propósito de la cita pasaba por coordinar estrategias de cara a las próximas citas del Consejo Europeo y dar una señal de nítido compromiso con la causa europeísta, en un momento de incertidumbres después del Brexit. Ciertamente, la elección de Ventotene no pudo ser más acertada, el lugar desde donde, preso, Altiero Spinelli redactara el “Manifiesto por una Europa libre y unida” en 1941, un año de sombras para todo el continente, acosado por los peores nacionalismos.

Aun cuando no soy muy del gusto de este tipo de reuniones, en la medida que pudieran minar la credibilidad de las propias instituciones, aunque sea la del Consejo Europeo, no es menos cierto que estas imágenes pueden ayudar a reimpulsar la Unión, si las citas oficiosas, como esta, se acompañan de decisiones adoptadas en los foros oficiales. Veremos.