Artículo publicado en La Nueva España en mi sección "Tarjeta Azul" el 15 de octubre de 2015 El pasado sábado se celebró en San Sebastián un justo homenaje a Txiqui Benegas, una persona clave en la constitución de la Mesa de Ajuria Enea, que fue el inicio del fin de ETA. Esa búsqueda permanente de lugares de encuentro marco su vida política, de la que se ha despedido con todo el reconocimiento de sus conciudadanos. En 1997 Benegas publicó un libro titulado "El socialismo de lo pequeño" donde exponía la necesidad de que la política supiera responder a las cuestiones del día a día, a los problemas extraordinariamente graves para quienes los sufren pero que a veces quedan ocultados por eso que se llama la "Gran Política". En este sentido, Europa debe también reconquistar el corazón de muchos ciudadanos con esos sencillos gestos que tienen implicaciones más profundas que todas las medidas políticas transformacionales. La semana pasada, en el marco del pleno del Parlamento Europeo, mantuve una reunión de trabajo con Antonio Tajani, actual vicepresidente del Parlamento y anteriormente Comisario de Industria, para discutir la evolución de la factoría de Tenneco en Gijón. Ambos nos comprometimos a seguir muy de cerca el proceso de venta de la planta asturiana, dando continuidad por mi parte al brillante trabajo de Antonio Masip. En la conversación, Tajani me habló de la necesidad de esa Europa de las pequeñas cosas que urgen de una disposición política extrema y que a veces se olvidan, como decía, respecto a las grandes decisiones políticas. Sin duda, el esfuerzo de Europa para evitar el cierre de Tenneco fue esencial pero necesitó de un "detenerse" en esos problemas puntuales.

Jonás Fernández: "La Comisión Europea confirma que los Presupuestos del PP no ofrecen credibilidad alguna" Bruselas, 12-Oct-15. Lo opinión emitida por la Comisión Europea sobre el proyecto de Presupuestos Generales de...

foto revista temas portadaArtículo que firmo conjuntamente con Manuel de la Rocha Vázquez, Secretario de Economía del PSOE      Introducción Mucho antes del lanzamiento del euro, numerosos expertos señalaron la debilidad de una unión monetaria sin una unión fiscal. En particular, en dos aspectos. Por una parte, el riesgo de que los países acumularan enormes niveles de endeudamiento público que pudiera llegar a ser insostenible y tuviera un efecto contagio en el resto de los Estados miembros. Por otra, la falta de una verdadera política presupuestaria común que permitiera re-equilibrar las diferencias en el ciclo económico de los países. Para evitar tales escenarios, la Unión acordó una serie de reglas que limitaran el espacio de actuación de los gobiernos nacionales cristalizadas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y se confió además en la “disciplina de mercado” como una herramienta adicional para forjar ese control de las políticas presupuestarias nacionales. Sin embargo, la experiencia vivida en la primera década del funcionamiento de la zona euro ha dejado claro que ni las reglas son suficientes, ni la supervisión de los mercados una vía por la que los comportamientos racionales de los agentes económicos disciplinan eficiente y racionalmente el funcionamiento de los Estados miembros. De este modo, esta crisis ha puesto de relevancia la necesidad de diseñar nuevas instituciones comunes que pongan en planta una política fiscal propiamente dicha para el conjunto de la zona euro.

Tribuna publicada en el diario "Cinco Días" el 8 de octubre de 2015 La pasada semana, el comisario para los Asuntos Financieros, Jonathan Hill, presentó una amplia agenda de reformas destinada a configurar un mercado único de capitales. Después de la creación del euro y de la unión bancaria, pendiente esta de la puesta en marcha de un seguro de depósitos, que consta en la hoja de ruta del Informe de los 5 presidentes, este proyecto de la Comisión Europea puede suponer un paso adelante extraordinario. Esta oportunidad para mejorar la consolidación del mercado europeo debería ampliar las vías de financiación para las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas, ofrecer vías de ahorro y de inversión a los hogares europeos. Con todo, aún quedan interrogantes que deberán abordarse.