Artículo publicado en La Nueva España el 30 de septiembre de 2015 en mi sección "Tarjeta Azul".    El 1 de julio del pasado año tomaba posesión de mi escaño en el Parlamento Europeo. Desde entonces, nadie en Europa me había preguntado por la "cuestión catalana". En ocasiones, me resultaba sorprendente que ante el desafío independentista de una parte de Cataluña, no encontrase un solo diputado que me preguntara por este asunto. Sólo la pasada semana, en medio de la vorágine de la campaña y del embrollo sobre la respuesta a Juncker a una pregunta del diputado Fisas sobre el futuro de Cataluña, se suscitó algún debate, encapsulándolo en todo caso bajo la denominación bruselenses de los asuntos "hispano-españoles", adjetivo por el que se hace mención a aquellos temas que suelen envenenar nuestros debates nacionales, pero que nadie considera seriamente fuera de nuestras fronteras.

“El PSOE tiene que hacer una revisión del sistema fiscal”

Indalecio Prieto se decía «socialista a fuer de liberal», y Jonás Fernández se dice europeísta a fuer de socialista. Fernández, que fue secretario general de las Juventudes Socialistas de Oviedo antes de convertirse en uno de los diputados más jóvenes del Europarlamento, es un entusiasta sincero del proyecto europeo, del que cree firmemente que, lejos de podar la soberanía de los Estados miembros, la hace florecer con renovado vigor. Es la globalización, dice, lo que la carcome desde hace lustros, y el único antídoto posible un gigante político como la Unión Europea, siempre, eso sí, que exista una armonización fiscal que haga irrealizables latrocinios como el LuxLeaks. El «gentil monstruo de Bruselas» de Enzensberger es, sí, más gentil que monstruo para este economista brillante y culto que trabajó durante diez años en la consultoría económica de un personaje polémico, el exministro Carlos Solchaga, y que tiene opiniones fundadas e interesantes sobre el estallido de la burbuja china, la (mala) gestión de la crisis griega, la aprobación del artículo 135 de nuestra Constitución o el TTIP, entre otras cuestiones. Su condición de diputado europeo le permite, además, hacer aún más interesante esta entrevista que se celebra en la cafetería Santa Cristina de Oviedo contándonos algunas interioridades y entresijos del Europarlamento, que, según nos explica, dista de ser el carísimo cementerio de elefantes que solemos creer que es.