El próximo 1 de julio se cumplirá un año del inicio de la presente legislatura del Parlamento Europeo. Las elecciones dieron como resultado un notable aumento de las fuerzas euro-escépticas e incluso euro-hostiles, que ganaron con comodidad en Francia o en el Reino Unido. Pero, además, esos comicios produjeron una pérdida de la hegemonía conservadora que sufrimos en la legislatura previa, en la que se marcó una agenda paneuropea de recortes sociales. Como contrapeso, el grupo socialista ha ganado un mayor espacio de influencia en este mandato que estamos utilizando para hacer virar la política económica, en cumplimiento con nuestros compromisos electorales, y cuyos resultados en las tasas de actividad estamos ya constatando. Sin duda, los cambios no están siendo tan rápidos ni rotundos como hubieran sido ante una contundente victoria socialista, pero sí lo suficientes para percibir ya una recuperación económica, cuya traslación a los ciudadanos depende también de las políticas complementarias de los Estados.

Artículo publicado en El Diario. Después de un primer periodo de expansión fiscal tras la caída de Lehman Brothers, Europa adoptó como paradigma de su política económica los ajustes fiscales para aplicar en aquellos países con problemas de deuda. Ciertamente, en una unión circunscrita a un tipo de cambio fijo, las políticas expansivas junto a volúmenes inmensos de deuda exterior es una combinación de difícil gestión que siempre precipita un periodo de ajustes y recesión. Sin embargo, frente a esa estrategia, Europa ha tenido siempre una vía alternativa disponible, centrada en acelerar la integración de la economía europea, condición necesaria para ganar espacios de maniobra para una política alternativa, que ya no puede ser implementada desde un solo país en esta eurozona.

Artículo publicado en El País. En los últimos meses hemos observado el inicio de una reorientación de la política económica en la Unión fruto, sin duda, del mayor peso relativo de los socialistas en el Parlamento Europeo. Este viraje se está produciendo con menor intensidad de la necesaria —al fin y al cabo, los socialistas seguimos siendo el segundo grupo de la cámara—, pero el paradigma que ha cubierto los últimos años centrados en los ajustes fiscales ha dado paso a un nuevo debate focalizado en la urgencia de nuevas medidas para acelerar la demanda en la eurozona. Ese fue nuestro principal objetivo en la campaña electoral y la investidura de Jean Claude Juncker estuvo supeditada al compromiso de lanzar un plan de inversión que recogiera la inmensa liquidez disponible, transformándola en demanda adicional.