Esta mañana he participado como ponente en un evento organizado por la oficina de la Comisión Europea en España en el que he discutido junto a un grupo de expertos de primer nivel sobre el futuro de la zona euro. El programa de la jornada fue el siguiente:

 

IV REUNION DEL GRUPO DE TRABAJO SOBRE EL FUTURO DEL EURO

  

HOJA DE RUTA PARA PROFUNDIZAR EN LA UNIÓN ECONÓMICA Y MONETARIA de la Comisión Europea

19 ENERO 2018 – 9:00h a 11:30h

SALA EUROPA

Paseo de la Castellana, 46

 

Introducción: Jürgen Foecking, Director Adjunto de la Representación de la Comisión Europea en España

 

Orador: Jonás Fernández, Diputado Parlamento Europeo (S&D)

Reacción a la Hoja de Ruta para profundizar en la Unión Económica y Monetaria propuesta por la Comisión Europea de 6 de diciembre de 2017 y las iniciativas para crear un Fondo Monetario Europeo, un Ministro de Economía y Finanzas de la UE, un Instrumento de Estabilización de la zona euro, y la mejora en la rendición de cuentas.

 

         Panelistas

  • Raymond Torres, Director de Previsión y Coyuntura, FUNCAS.
  • Federico Steinberg, Investigador Principal, Real Instituto Elcano.

 

  • Modera Paz Guzmán, Economista Senior en la Representación de la Comisión Europea en España

 

  • Debate abierto sobre las propuestas  
Escrito a las 10:10 am

Artículo publicado en Agenda Pública el 19 de Enero de 2018

La Comisión Europea ha publicado en diciembre su agenda para completer el diseño institucional de la zona euro. La ausencia de instrumentos de política fiscal comunes, dejó el impulso presupuestario anti-cíclico pactado en el G20 en manos de los Estados miembros y ello nos condujo a una crisis de balanza de pagos en cuanto los mercados comenzaron a dudar de la sostenibilidad de algunas emisiones de deuda pública denominadas en euros, obligando a los países deficitarios a programas de estabilización y políticas fiscales pro-cíclicas. La propuesta de la Comisión va en la buena dirección para evitar situaciones similares pero los textos legislativos concretos que se detallan en la comunicación se sitúan todavía lejos de lo imprescindible.

En primer lugar, la Comisión propone transformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), creado por un acuerdo intergubernamental entre los Estados del euro, en un Fondo Monetario Europeo (FME), incorporándolo así al acervo comunitario con rendición de cuentas ante el Parlamento Europeo. Ciertamente, el nuevo nombre explica bastante bien su cometido por analogía con el Fondo Monetario Internacional. Este Fondo podrá prestar financiación a los Estados miembros con mayor agilidad que el actual MEDE, al pasar el criterio de concesión de créditos de la unanimidad a una mayoría cualificada. Esos préstamos seguirían llevando aparejados una estricta condicionalidad, dirigida a asegurar su devolución. No se aleja, pues, de la filosofía de la institución ideada por Keynes para un entorno de tipos de cambio cuasi-fijos, aunque recordemos que en Bretton Woods se supervisaba también la evolución de las balanzas pagos, que podría incluso conducir a fijar aranceles a la exportación para estabilizar las cuentas corrientes.

Además, el nuevo FME actuará como respaldo de último recurso, mediante línea de crédito, del insuficientemente dotado Fondo Único de Resolución. Sin embargo, la Comisión no explicita ese apoyo para el futuro Fondo Europeo del Seguro de Depósitos. Ese “olvido” puede explicarse porque el reglamento para la creación del seguro de depósitos común aún se encuentra en trámite legislativo, pero no resulta acertado que el texto legal que se propone no haga referencia alguna a esa posibilidad, indispensable para dotar de coherencia a toda la unión bancaria.

En segundo lugar, la Comisión propone también introducir en el cuerpo legal de la Unión el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza, igualmente de naturaleza intergubernamental, para controlar aún más los presupuestos nacionales. Los socialistas no nos encontramos cómodos con ese conjunto de normas. Ahora bien, si no se pueden derogar, su paso al acervo comunitario permitiría una revisión legislativa así como la “constitucionalización” adicional de las vías de flexibilidad de Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que ha aplicado la Comisión en esta legislatura. Todo esto habilita el control directo en su aplicación por parte del Parlamento Europeo, institución que ya logró un notable éxito impidiendo el bloqueo de los fondos estructurales o la imposición de multas por los desfases presupuestarios en 2015 en Portugal y España.

En tercer lugar, la Comisión plantea la creación de un presupuesto de la zona euro, independiente del presupuesto del conjunto de la Unión. Esta herramienta tendría tres objetivos: co-financiar reformas que consoliden el mercado interior con costes a corto plazo, facilitar la entrada de otros países en la eurozona, y estabilizar la unión ante futuras crisis de manera directa al estilo de los estabilizadores automáticos. Los dos primeros propósitos están bien clarificados en la propuesta, pero el tercero, y más importante, se presenta de una manera abierta.

La Comisión alude a tres instrumentos para ese estabilizador automático: seguro de desempleo, rainy day fund o un fondo para preservar el nivel de inversión pública, el cual se alimentaría de contribuciones periódicas provenientes del presupuesto comunitario y/o de los Estados miembros. Se inclina, en todo caso, por este último mecanismo, el cual podría construirse a partir del actual plan Juncker. Sin embargo, no se presenta en este sentido texto legislativo alguno y habrá que esperar a otra futura propuesta para mayo de 2018. Probablemente, este sea el mayor vacío de la comunicación dado que la eurozona necesita de un instrumento presupuestario para apoyar a uno u otro país de la zona euro de manera automática, sin préstamos por medio, que pudiera diseñarse en cualquier caso sin generar transferencias permanentes.

Por último, la Comisión espera que en la próxima legislatura, el comisario de la zona euro sea también presidente del Eurogrupo, tras el mandado del recién elegido Centeno. Ese super-comisario estaría al frente del FME, del presupuesto de la zona euro y de la coordinación presupuestaria de los Estados miembros, asumiendo la responsabilidad global de la política económica consolidada de la zona euro con rendición de cuentas ante el Parlamento Europeo. Una buena propuesta pero pendiente del deseo de los miembros del Eurogrupo.

La Comisión plantea, pues, una hoja de ruta en la buena dirección pero, de nuevo, lejos de lo necesario. El futuro FME junto con el marco renovado para las políticas fiscales nacionales mantiene a la eurozona en un modelo demasiado similar a los sistemas de tipo de cambio fijo que, en ese caso, exigiría un marco de gestión de las balanzas de pagos. Pero si el objetivo es construir una genuina unión monetaria, la ausencia de un compromiso más nítido con la creación de estabilizadores automáticos y la ampliación de la actividad del FME, como respaldo de último recurso del conjunto de la unión bancaria, incluyendo directamente al seguro de depósitos, nos dejan demasiado alejados de tal propósito.

En todo caso, el camino se ha iniciado por fin. Queda ahora por delante el trabajo de los colegisladores, y para ello quiero confiar en el impulso del nuevo presidente del Eurogrupo, en un gobierno alemán con mayores ambiciones, estabilidad en Italia y el concurso de una mayoría nítidamente europeísta en el Parlamento, después del frío recibimiento que el Consejo Europeo ha dado esta propuesta.

 

http://agendapublica.elperiodico.com/futuro-la-eurozona/

18Ene
2018
Escrito a las 6:40 am

Artículo publicado en mi sección quincenal “Tarjeta Azul” de La Nueva España el 18 de enero de 2018

Finalmente, el pasado 20 de diciembre de 2017, la Comisión Europea propuso la activación del artículo 7 del Tratado de la Unión Europea, lo que podría conllevar la pérdida de voto del gobierno polaco en el seno de las instituciones. Esta decisión ha sido tomada después de la promulgación de varias leyes en los últimos años que atentan contra la independencia del Poder Judicial en ese país, al contravenir directamente el artículo 2 del propio Tratado, el cual recoge los principios del Estado de Derecho en los que se reconoce el proyecto de la Unión Europea. Algo está cambiando en Europa cuando se pone en marcha, por primera vez, un mecanismo para sancionar la falta de respeto a los Derechos Fundamentales, y no sólo a los déficits presupuestarios excesivos.

Este paso no ha sido sencillo para la Comisión, aun cuando el Parlamento Europeo ya había mostrado en reiteradas ocasiones su preocupación creciente por la situación de Polonia, pero ha resultado necesario ante la imposibilidad de mejorar la situación por la vía negociadora hasta la fecha. Se abre, pues, un periodo ignoto dada la falta de precedentes.

El 20 de julio de 2017 escribía en esta columna sobre la senda autoritaria del ejecutivo polaco ante el anuncio de un nuevo paquete legislativo destinado a controlar aún más el Poder Judicial. En este sentido, después de la reforma del Tribunal Constitucional, el gobierno aspiraba a controlar directamente el Consejo Superior de Justicia, la versión polaca del Consejo General del Poder Judicial español. Pero además, se le otorgaba al ministro de Justicia, que ya actúa como Fiscal General en ese país, la capacidad de remover cualquier juez sin necesidad siquiera de justificar su decisión. Asimismo, el Ejecutivo pasaría a nombrar a buena parte del Tribunal Supremo, al tiempo que, incomprensiblemente, se establece una edad de jubilación más temprana para las juezas. En fin, un paquete que ha dejaba de facto y de iure sin autonomía alguna al Poder Judicial.

Durante este otoño, el Presidente de Polonia, perteneciente al mismo partido del gobierno, ha jugado con la posibilidad de no sancionar alguna de las leyes impulsadas por el Ejecutivo y apoyadas por la mayoría ultra-conservadora en el Legislativo. En este tiempo, la Comisión ha intensificado la presión sobre Polonia para evitar que todo ese paquete legislativo entrara en vigor. Sin embargo, todos los esfuerzos han sido inútiles.

Con la decisión de la Comisión, ahora el asunto está sobre el tejado, en primer lugar, del Parlamento, e inmediatamente después, del Consejo. Una vez solicitada la activación del artículo 7 por parte de la Comisión, el Parlamento debe dar su aprobación por mayoría de dos tercios, tras lo cual el Consejo tiene que decidir si tales riesgos sobre el Estado de Derecho son firmes, para lo que se exige una mayoría de cuatro quintos. Durante este periodo, la Unión sigue ofreciendo la posibilidad de corrección al gobierno polaco.

Si esta presión continúa sin resultados, el Consejo Europeo podrá decidir por unanimidad (sin la participación de Polonia) a propuesta de la Comisión (o de un tercio de los Estados Miembros) y, nuevamente con el apoyo del Parlamento, la imposición de sanciones, entre las cuales figura la eliminación del derecho de voto al Estado polaco. Ciertamente, parece complicado llegar a la última fase de sanciones, en la medida que algún gobierno como el húngaro pudiera bloquear esa decisión pero, en todo caso, el proceso está en marcha, y la obtención de sendas mayorías en el Parlamento y el Consejo en contra del gobierno polaco supone en sí mismo un fuerte varapalo moral y político para el derechismo polaco.

La Unión no podía demorar un día más la puesta en marcha de toda la maquinaria institucional contra el comportamiento autoritario del ejecutivo de Varsovia, no sólo para proteger a sus ciudadanos, sino también para garantizar la vigencia del ordenamiento jurídico europeo en este país. Los socialistas apoyaremos sin denuedo este esfuerzo de la Comisión, personificado en el vicepresidente socialista Timmermans. La Unión se juega su credibilidad como garante del imperio de Ley, ahora que afrontamos otras amenazas similares en otros territorios europeos, y ante la senda iliberal y el creciente peso de las democracias plebiscitarias o autoritarias allende Europa. Seguiremos informando.

Esta mañana he mantenido una reunión de trabajo con el Vicepresidente de la Comisión Europea del área económica, Valdis Dombrovskis.

La reunión, que ha tenido lugar a iniciativa del Vicepresidente de la CE, tenía por objeto analizar el estado de las negociaciones del Seguro Europeo de Depósitos (EDIS) y buscar fórmulas para llevar adelante un dossier fundamental para la culminación de la Unión Bancaria.

El diario Expansión se ha hecho eco en su edición de hoy de la reunion.

 

12Ene
2018
Escrito a las 5:19 pm

La Cortaderia selloana o hierba de la Pampa es una planta originaria de Sudamérica. Durante los últimos años ha proliferado en la cornisa cantábrica hasta convertirse en una plaga. Junto con José Blanco e Eider Gardiazábal pregunté esta semana a la Comisión Europea si se plantea incluirla en la lista de especies invasoras. Sin duda, sería de una enorme ayuda para conseguir su control.

 

06Ene
2018
Escrito a las 7:28 pm

Un placer ayudar a Sus Majestades de Oriente en su paso por Oviedo. Magia en estado puro.  ¡Espero que hayan sido generosos con todos vosotros!

 

 

04Ene
2018
Escrito a las 1:58 pm

Aprovechando las vacaciones navideñas pude conocer la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Asturias (FINBA), entidad que promueve el gobierno asturiano en alianza con la Universidad de Oviedo y que cuenta con el apoyo de empresas que participan en ella como patronos. Un centro de referencia que impulsa la investigación biomédica aprovechando la proximidad del nuevo HUCA y el caudal de conocimiento de la excelente sanidad asturiana. Toda la suerte a sus gestores y equipos. Y, también, todo el apoyo para que esta iniciativa pueda consolidarse, crecer y dar magníficos frutos.

 

El Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, ha convocado finalmente elecciones generales para el mes de marzo. De nuevo, una cita electoral que marcará el futuro inmediato de la Unión Europea y que deberá clarificar la situación de un país clave, que ha tenido tres primeros ministros (Letta, Renzi y Gentiloni) en una legislatura complicada. Sin embargo, las encuestas amenazan con mantener o incluso agudizar la inestabilidad en Italia ante las dificultades previstas para la configuración de una sólida mayoría parlamentaria sobre la que se pueda asentar un futuro gobierno.

Tal parece que el virus de la inestabilidad política que inauguramos en España en el periodo 2015-16 se haya propagado por la Unión, a la espera aún de gobierno en Alemania y con crecientes incertidumbre sobre el futuro del país transalpino. Sólo Francia con un sistema electoral, tanto en las presidenciales como en las legislativas, a doble vuelta está logrando orillar las tensiones populistas en todo el continente, aunque con una amenaza permanente y no menor del Frente Nacional.

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28Dic
2017
Escrito a las 7:36 pm

Hoy pude conocer la biblioteca municipal de Castropol y recordar la Biblioteca Popular Circulante de principios del siglo XX, precursores de las misiones pedagógicas y de la Extensión Universitaria. Visité también la depuradora del municipio que da servicio a la explotación de ostras y al centro de investigación del Principado. Y por supuesto, me reuní con el Club de Mar, un ejemplo de compromiso deportivo. ¡Un gran día en Castropol!

 

 

 

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