18Feb
2017
Escrito a las 1:14 pm

Intensa jornada de actividad en Gijón. Durante la mañana participé en unas interesantes jornadas sobre “economía circular” junto a las empresas asturianas de FEMETAL. Ya de a de tarde visité la Casa Malva. Todo un ejemplo de compromiso contra la violencia machista.

 

 

 

16Feb
2017
Escrito a las 7:18 am

El pasado miércoles el Parlamento Europeo aprobó por una amplia mayoría el Acuerdo Económico y Comercio Global con Canadá, más conocido como CETA. El acuerdo entrará ya en vigor de manera provisional una vez haga lo propio el parlamento canadiense sujeto, en todo caso, a la ratificación posterior por todos los Estados miembros. El acuerdo ha estado sujeto a notables críticas, amplificadas por el debate sobre el TTIP, el acuerdo con Estados Unidos, que se encuentra paralizado o incluso muerto tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

En esta breve columna pretendo salir al paso a algunas de las críticas que se han vertido sobre el acuerdo y, por lo tanto, defender mi voto afirmativo. Quiero clarificar que mis argumentos van dirigidos a aquellos que como yo aspiran a vivir en una sociedad igualitaria en el marco de una economía social y de mercado, junto a eficientes instrumentos de regulación y redistribución de la renta. O dicho de otra manera, hay personas que están contra el CETA en la medida en que están siempre contra el mercado. Mi colega Miguel Urbán es anticapitalista y, por lo tanto, se sitúa contra este acuerdo comercial. Por ello, la discusión sobre este asunto con estos amigos no puede focalizarse sólo en el CETA, sino en el modelo de sociedad al que se aspira. Por lo tanto, quiero dejar claro que al debatir las bondades o maldades del CETA no puedo entremezclarlo con un intercambio de opiniones sobre la naturaleza de la economía de mercado. Ese es otro debate. Quiero así circunscribir claramente el objetivo de este artículo.

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15Feb
2017
Escrito a las 12:52 pm

Artículo publicado en mi sección quincenal “Tarjeta Azul” de La Nueva España el 15 de febrero de 2017

El Parlamento Europeo estableció hace años un sistema para que los ciudadanos puedan visitar nuestra institución. Cada diputado cuenta con un número de invitaciones anuales y el Parlamento se hace cargo de los gastos de viaje y estancia. Es un mecanismo sencillo aunque difícil de gestionar para los diputados porque siempre hay muchas personas interesadas, lo que indica también que, a pesar de todo, Europa continúa interesando.

En una ocasión, recibí a un grupo de visita de Asturias en Estrasburgo y antes de la reunión en la salas del Parlamento donde les esperaba, en el paseo previo acompañados por uno de mis colaboradores, uno de los invitados le preguntó justo cuando les señalaba el edificio circular dónde están nuestras oficinas: “¿Y qué más privilegios tienen los diputados?”

La verdad es que el discurso sobre los supuestos privilegios de los políticos, por supuesto, amplificado para los miembros del Parlamento Europeo ha perfilado un imaginario en el que hasta tener un despacho parece una prerrogativa cuestionable.

No deseo combatir este asunto en esta columna. No es el momento, ni el lugar pero ya me fui haciendo a la idea de afrontar este tipo preguntas cuando en la campaña electoral, en una de mis primeras entrevistas radiofónicas, yo neófito en esas lindes, hube de responder a una pregunta en la que se me interrogaba sobre qué iba a hacer yo, aún en la treintena, con el sueldo de eurodiputado. Eludía la respuesta como pude, algo ruborizado porque no deseaba comentar mi trayectoria profesional previa, ni mi sueldo en el sector privado, ni los problemas que anticipaba para reengancharme a la vida civil, dejando la profesión en un momento central de cualquier trabajador.

En fin, hace algunas semanas, y como fruto de las más de ocho horas semanales que suelo echar en los aeropuertos y en los aviones sufrí una lumbalgia que me dejó una semana en la cama. Tras la recuperación, el médico me aconsejó hacer algo más de deporte, hábito muy saludable al que lamentablemente no había prestado la atención necesaria.

Esta personal introducción viene al caso de la aprobación por parte del Parlamento del informe “Un enfoque integrado de la política del deporte: buena gobernanza, accesibilidad e integridad”. El documento elabora una serie de recomendaciones para los Estados miembros, pero también para el resto de unidades administrativas que tienen bajo sus competencias la promoción del deporte. En este sentido, el Parlamento insiste en la necesidad de impulsar el deporte en todas las edades, prestando especial atención a la igualdad género pero también a los problemas de participación de muchas personas con algún tipo de incapacidad. Apuesta por desarrollar y promocionar el deporte de base y de la ejemplaridad que debiéramos esperar del deporte profesional.

A esta misión responde los esfuerzos de muchos ayuntamientos en Asturias, pero me permitiré destacar al municipio de Navia, que ha presentado recientemente su candidatura al premio de Villa Europea del Deporte. Su alcalde, Ignacio García Palacios, ha logrado presentar una candidatura muy competitiva, apoyada por todo el consistorio y por la sociedad civil que cuenta con todo mi respaldo. En los próximos meses, un equipo evaluador visitará el municipio y estoy esperanzado en que en la velada de entrega de los premios, el próximo noviembre, contemos con una nutrida delegación naviega para recoger la bandera europeo en nuestro Parlamento.

09Feb
2017
Escrito a las 8:13 pm

Gran debate europeísta a cuenta de la publicación del Manifiesto de Ventotene de Spinelli, que soñó una Europa Federal en plena II Guerra Mundial desde su prisión.

 

 

 

01Feb
2017
Escrito a las 7:53 pm

Artículo publicado en mi sección quincenal “Tarjeta Azul” de La Nueva España el 1 de febrero de 2017

Europa tiene pendiente la federalización de sus políticas fiscales. Hasta ahora, los Estados miembros han ido acordando las políticas fiscales de cada una de las economías basadas en tratados, en reglas, que la Comisión Europea controla. O dicho de otro modo, el cumplimiento de los objetivos de déficit público, por ejemplo, se vigila por la Comisión pero es a instancia de las normas que los propios Estados han adoptado. En este sentido, las decisiones que se toman en esta materia en Europa, ya sea en el ECOFIN, que reúne a todos los ministros de Economía y/o Hacienda de los, de momento, 28 Estados, o en el Eurogrupo, que sólo agrupa a los miembros de los euro, son acordadas por unanimidad, en la medida que las competencias siguen siendo esencialmente nacionales. Así pues, los Estados ostentan plenamente la soberanía, donde los gobiernos nacionales representan el poder ejecutivo, sujetos al control y aprobación de sus propios parlamentos. Por ello, en esta materia el Parlamento Europeo tiene un papel consultivo.

Este modelo presenta notables fallas. Por una parte, los compromisos asumidos por los Estados, y en especial por los países de la zona euro, obviamente respaldados por sus parlamentos nacionales, han llegado a tal nivel que comprometen en un grado muy elevado su capacidad de maniobra fiscal. El control es tal que aunque de iure los parlamentos nacionales ostentan la soberanía, el ejercicio de la misma les ha dejado sin apenas espacio de actuación. Esta cesión ha sido acordada por los parlamentos, pero éstos ahora apenas tienen capacidad de influir en el desarrollo e implementación de esa soberanía compartida.

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28Jan
2017
Escrito a las 6:17 pm

Extraordinario seminario el celebrado en Oviedo coincidiendo con el aniversario del emperador Carlomagno. Análisis en profundidad de las relaciones entre su Imperio y el Reino Astur así como los lazos entre el camino de Santiago y la vía Carolingia. La idea de Europa y el legado cultural fundamentales en un momento complejo del que saldremos sin duda reforzados

 

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