Alemania al frente del Consejo de la UE

09 julio 2020
La nueva España 

El pasado 1 de julio, el gobierno alemán pasó a ocupar la presidencia del Consejo de la Unión Europea, o simplemente el “Consejo”. Quizá merezca la pena detenerse un momento en el diseño institucional de la UE para visualizar mejor qué representa este paso.

En primer lugar, la Unión tiene una especie de “Jefatura de Estado”, el Consejo Europeo, conformada por los 27 jefes de Estado o de gobierno, que preside de manera permanente el belga Charles Michael. Es un órgano colegiado donde el presidente lidera las negociaciones y se esfuerza en la consecución de los acuerdos. El poder de esta “Jefatura del Estado” colegiada es amplio en el diseño de la Unión, y su principal cometido es apuntar las grandes líneas de trabajo del conjunto de las instituciones.

En segundo lugar, la Unión tiene un órgano propiamente ejecutivo, el gobierno, que es la Comisión Europea, con las responsabilidades de hacer cumplir las normas comunitarias y preparar los primeros borradores de los nuevos textos legislativos.

Y, por último, existen dos cámaras legislativas:  el Parlamento, de elección directa, y el Consejo de la Unión Europea (no confundir con el Consejo Europeo), una especie de Senado cuyos miembros son los ministros de cada uno de los Estados que se reúnen en virtud de sus competencias sectoriales para co-legislar con el Parlamento. Este “senado” no tiene una presidencia permanente, sino que cada seis meses se van turnando los distintos gobiernos de la Unión para ejercer esa labor de coordinación y en la segunda parte año será Alemania quien lo dirija, con influencia adicional en cuestiones de dirección política del Consejo Europeo, aun cuando ese órgano tenga su presidente permanente.

Es decir, Alemania no ocupará la “presidencia de la Unión Europea”, sino del Consejo de la UE, ese Senado singular de representación territorial de los intereses de los Estados miembros, que se combina con la representación directa de los ciudadanos en el Parlamento.

Pues bien, ayer miércoles, Angela Merkel comparecía ante el Parlamento para exponer las prioridades de su presidencia, los dosieres legislativos que están en la mesa de negociación del Consejo, donde espera alcanzar consenso entre los gobiernos en aquellos asuntos que exigen unanimidad, y aquéllos otros que luego debe negociar con el Europarlamento. Y obviamente el tema central ha sido el paquete financiero para la recuperación económica.

Merkel ha insistido en la necesidad de alcanzar un acuerdo en el Consejo Europeo sobre el Marco Financiero Plurianual 2021-27 junto al fondo complementario del Next Generation EU. Este nuevo instrumento financiero para responder a la crisis del COVID-19 emitirá 750.000 millones euros de deuda comunitaria, que se incorporarán a los programas ordinarios de gasto y alimentarán financieramente al nuevo vehículo “Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia”, que centralizará los esfuerzos para la recuperación. El Parlamento ya ha iniciado el trabajo legislativo en este ámbito, confiando también en avanzar en las negociaciones rápidamente para cerrar un acuerdo después con el propio Consejo antes de finalizar el año. Parece que el Consejo Europeo, liderado por Charles Michael, podría tener un acuerdo marco en este mes de julio para que luego el Consejo de la UE concrete los asuntos legislativos durante la presidencia alemana que deberá acordar a su vez con el Parlamento.

Por otra parte, la canciller alemana se ha comprometido en alcanzar un acuerdo entre los Estados para el lanzamiento de la Conferencia del Futuro de la UE a la vuelta de verano. De nuevo, el Parlamento ya tiene posición y llevamos ya varios meses a la espera del Consejo.  La idea es abrir un periodo de casi dos años de debate sobre los retos estratégicos de la Unión, las nuevas áreas de actividad y los sistemas de legitimización ciudadana para ampliar la confianza en el proyecto comunitario.

Asimismo, la agenda alemana aspira a acelerar la negociación de varios asuntos sectoriales, desde los compromisos ambientales, el impulso al mercado único y la tributación europea, o la dimensión social de la Unión. Ciertamente, la presencia socialdemócrata en el gobierno alemán tendrá su propia impronta en estos meses.

En todo caso, Angela Merkel, que dejará el gobierno, si no se adelantan las elecciones, en el otoño de 2021, afronta esta presidencia como parte final de su legado en el ámbito europeo. Durante la pasada crisis supeditó la respuesta europea a las conveniencias de Alemania, con la mínima restricción de evitar una ruptura de la Unión, pero con pocos compromisos adicionales. En esta ocasión, la aproximación está siendo más holística, pero estaremos pendientes de la concreción de sus primeros compromisos.